No es acerca de mi.

“Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su hijo.” Empezaré con una pequeña variación a esta frase… Tanto amó Dios al mundo que le entregó a cada individuo algo muy preciado, libertad, el libre albedrío, la capacidad de elegir el rumbo de nuestra vida, de tomar decisiones sabiendo de que le íbamos a fallar.

El utilizar mal esa libertad que Dios nos ha dado se traduce directamente en sufrimiento, tanto en daño a nosotros mismos o en daño a los demás… con un común denominador: daño a Dios. Y a veces nos olvidamos que Dios ha sufrido (y continúa sufriendo) en carne propia todo lo que tú y yo hemos y vamos a sufrir a lo largo de nuestra vida. También nos olvidamos de que Él es el único capaz de vencer todo el dolor humano y transformarlo.. y para notar esta verdad tan evidente basta con ver la cruz. Cuando nos pasa algo que creemos que es malo, nuestra primera reacción es pensar: “¿por qué a mi?” “¿por qué yo?” “¿es acaso que Dios no me quiere?”

Hace poco comprendí lo mal planteadas que estaban estas preguntas…

Hace unos meses estaba en misa, era un domingo como cualquier otro y  en lugar de atender a la homilía estaba pensando en un nuevo desafío que había aparecido en mi camino: Esclerosis Múltiple. Había tenido un “mal día” y durante toda la homilía en mi cabeza sólo había una cosa: negatividad. Darle vuelta a los mismos pensamientos que poco a poco me iban hundiendo cada vez más. Pensando en el porque de las cosas, tratando de encontrarle explicaciones al dolor  y enfocada en porque yo tenía que estar sufriendo esto.. “¿por qué a mi?” “¿por qué yo?” “¿es acaso que Dios no me quiere?”. Cuando sentí las lagrimas casi saliendo, volví rápido mi cabeza hacia el altar para intentar evitarlo y disimular. En ese momento y ahí frente a mí estaba aquella respuesta que tanto estaba buscando, aquella que en su momento no quise ver. Dios me estaba diciendo: Aquí…

Es la primera vez que pude sentir lo que significa la cruz de Cristo. Tenía frente a mí el mayor acto de amor que va a existir jamás. Ahí tenía al frente una muerte de cruz, sufrimiento y dolor… Tenía al frente amor, algo que había ignorado por estar tan concentrada en MI negatividad y mi soberbia.

Después de sentir algo así, ¿cómo puedo decir que mis sufrimientos son porque Dios no me quiere? El hecho que yo no entienda, que yo no le encuentre un sentido racional al dolor y al sufrimiento, no significa que no sea todo parte un plan perfecto, no significa que yo no sea una obra perfecta de Dios. Y la verdad es que no soy nadie para pedirle explicaciones, y mucho menos cuestionar sus planes… Poco a poco me voy dando cuenta de que uno es más feliz dando ese paso que se llama FE -dejar de tratar de entender tanto, ponerlo en sus manos y caminar con confianza.-

Después de tener encuentros tan grandes  ¿Por qué nos cuesta ver en situaciones dolorosas un acto de amor de Dios? ¿Es por qué no lo entendemos? O porque no va de acorde a nuestros planes. A veces aún después de sentir a Dios tan cerca, le abrimos la puerta a lo mundano y nos dejamos llevar hasta que volvemos a la confusión y volvemos a caer en las mismas interrogantes.

Creo que cuando estamos demasiado enfocados en nuestro dolor hay que aprender a escuchar esa voz de Dios. Esa voz que nos dice que dejemos a un lado al “yo”, que dejemos al lado a nuestro enorme ego, y nos demos cuenta que no se trata de mi, no se trata de nosotros, que se trata de Él.

Siempre, todo se va a tratar de esa persona que nos conoce mejor que nosotros mismos, la persona que nos ama más de lo que nosotros alguna vez seremos capaces de entender… Se trata de que confiemos, veamos más allá de nosotros y nuestra pequeñez, de que veamos que es imposible que esa persona no quiera lo mejor para nosotros y que es imposible que no seamos parte de algo más grande.

Si lo que nosotros y el mundo percibe como sufrimiento es el camino para llegar a Dios, pues lo pongo a sus pies, para que lo transforme y de esa manera me haga capaz de aceptar su voluntad sin reparos, para así llegar a cumplir el propósito que tiene preparado para mí.

lovecami

Posted in Fe

One thought on “No es acerca de mi.

  1. Camila – yo soy la hermana de Pepita y desde hace mucho tiempo estas en mis oraciones y en mi corazon. Dios te ha bendecido con su intensa luz en medio de la oscuridad. Eres un precioso regalo para este mundo.

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