Seguimos adelante…

Hay cosas que a veces es difícil ponerlas en palabras, bueno imposible. Pero a veces intentar hacer lo imposible, posible nos puede ayudar a estar mejor. Se que tengo mucho sin escribir. Excusas, hay miles pero ninguna que realmente lo valga. Usualmente, lo que me impulsa a escribir es tener muchas cosas dando vuelta por la cabeza, estar intranquila, tener miedos o enojos. He estado en la fase de la autosuficiencia, a veces caigo en ella y es mi fase en la que creo que puedo con todo, que todo está bien y que lo que YO estoy planeando va a salir perfecto. Me siento como si no hay nada que pueda pasar que vaya a cambiar mis planes. Ingenuamente, sigo pensando esto. Creo que ya debería de haber aprendido la lección varias veces. No todo es lo que parece. Las cosas cambian de un día para otro.

A veces vivo de la siguiente forma “la vida no se detiene por nadie, por lo que depende de mi seguirle el paso.” Hasta cierto punto funciona como motivación, para esos días que no quiero moverme de la cama y todo lo que hago es sentirme mal conmigo misma. Me hace levantarme. El problema está en que no sé realmente cuando me estoy exigiendo más de lo que puedo.

Me han dicho que en la recuperación la clave es escuchar a tu cuerpo. Con cada persona es diferente porque cada persona es diferente y cada cuerpo reacciona de forma diferente. Mi problema es saber cuando he cruzado el límite y cuando dejé de escuchar y comencé a exigir.

Hay veces que pienso que no debería quejarme porque dentro de todo, todo está bien: una alergia o un dolor de cabeza no deberían acabar con mi día pero… a veces no sé cómo manejar las cosas. Claro, siempre está la opción de compararnos y pensar en esa persona que está en peor situación que nosotros y usar eso como motivo de agradecimiento. Pero la verdad es que, si pensamos así, siempre habrá alguien peor que nosotros y hasta cierto punto el hacernos culpables no es muy sano. Lo he dicho en más de un post anterior: honestidad conmigo misma. Si me siento mal it’s ok. No tengo porque sentirme culpable de que hay gente peor. Si hoy me costó levantarme, si hoy me costó llegar el día sin una siesta: ESTÁ BIEN. Somos muy duros con nosotros mismos e ignoramos lo increíble que realmente es nuestro cuerpo y todo lo que logramos.

Ya han pasado más de 4 meses desde que le dije adiós a la medicación y hola a todos los controles por varios años. A veces creo que avanzo muy bien y otras retrocedo.. pero creo que es parte de la vida. Estos días soy incapaz de ponerme sola mis collares o aritos. Pintarme las uñas sin pintarme el dedo completo también llega a ser un desafío. Pero saben que.. seguiré intentándolo. No soy de esas que se rinden. Y si no puedo, me duermo tranquila de saber que estoy rodeada de gente que me ayudará.

Un abrazo, y a seguir luchando.

lovecami

*la foto explica mi felicidad porque ya soy capaz de sentir frío (no que me guste) pero antes era incapaz de usar este tipo de pijamas y cosas porque solo me asfixiaba.. en fin, detallitos que me hacen reír


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