Lo que hay.

Aquellas historias que quedaron en el ayer, memorias, la nostalgia del pasado y todas esas tonterías. ¿Qué queda de ello?, probablemente nada mas que resentimiento y dolor. No entendía a aquellos capaces de siempre mirar atrás con una sonrisa, como reviviendo el momento y volviendo a el una y otra vez. Yo. Yo por otro lado iba a mi rollo, miraba mas al futuro, el pasado era aquello que dolía, aquello que precisamente debía quedar en el pasado, lecciones sobre las que construir, pero a las que no volver. Algo muy simple, como un pensar que siempre se puede mejorar. Un pensamiento de que siempre vas a estar más seguro y serás mejor que el día anterior. Mentira. Al limpiar el vapor del espejo, no veo más que un reflejo, un reflejo intentando encontrarse. Realmente espero a que me de aquellas respuestas que busco y que me diga que todo va a estar bien, que tal como lo creía el futuro siempre traerá una mejor versión de ti misma, una versión mejorada que habrá aprendido de los errores y podrá con lo que la vida le ponga enfrente.

No costaba mucho darse cuenta que en su mirada se encontraba esa misma incertidumbre que en la mía, una especie de miedo y sensación de fracaso por perder el control, por perder todo lo que había logrado. Un miedo a mostrarse vulnerable, a ser persona. Poco sabía que cuando crees que la vida ya ha puesto todo en su lugar, pues igual es solo el comienzo, una vuelta imprevista en la que no viste las señales por creer que habías conquistado la montaña. ¿Y ahora qué? ¿Qué le dices a aquella a la que le exiges las respuestas cuando no tienes ni idea de en donde estás parada? ¿De dónde sacas la seguridad para decirle que todo va a estar bien, que ese temblor es pasajero, que ese choque eléctrico va a pasar? Que todo pasa. Que todo pasa por que sí. ¿Tú te lo crees? Yo tengo mis dudas. Hay cosas que no pasan. Y ni el berrinche va a hacer que salgan como tu quieres. Hay mierda, y a veces esa mierda no pasa. Crudo, duro. Eso es lo que te tocó. Duele, duele el golpearte contra el asfalto mojado al darte cuenta de que así no funcionan las cosas. Y que eso es lo que hay, y que hay que vivir con eso. Es ese momento en la vida en que te das cuenta de que has cambiado y que, el llorar no va a cambiar las cosas, y que probablemente tu historia no sólo la escribes tú.

Por ahora, aunque contradictorio, es algo que me da paz, es entender que no tenemos las repuestas, ni nosotros ni nuestro reflejo. García Márquez resonaba en mi cabeza con una frase que hice mía por demasiado tiempo “La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.” Mis respetos a Gabo, pero logramos sobrellevar el pasado porque esos recuerdos malos no son eliminados, no “pasan”, y es sobre ellos que construimos, igual no todos los días, pero si alguno y es en esos días que miras atrás y no te da nostalgia de querer volver atrás, solo reconoces que tal vez eres diferente, que tal vez eres una mezcla de todo aquello que has ido recogiendo en el camino, y que sorprendentemente todo estará bien.

lovecami

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