Sobre el Adviento.

Hace unos meses, publiqué un post titulado “Hablemos de Dios”, no he posteado mucho desde entonces así que lo podrán encontrar fácil. (Sino lo pueden leer aquí.) En fin, era una breve auto crítica a ciertas actitudes que creo que estaba haciendo mal, transmitiendo mejor dicho, como cristiana.

Todo había surgido a raíz de una conversación con una persona que se sorprendió al escuchar lo que no esperaba, al preguntarme si el collar con la cruz que llevaba realmente tenía un mayor significado para mí.

Volviendo al post, en el momento sentí la necesidad de escribirlo, era algo que sentía que le debía a aquél que vivió y murió por mi (muy fuerte, no?). Lo menos que podía hacer era dedicarle un post y de esa manera darle a conocer un poco más. Aún así, estaba un poco nerviosa porque claramente lo iban a leer muchos con creencias muy distintas y por alguna razón, si hay algo que nos avergüenza es que el “que van a pensar de mi?”!  La reacción al post fue muy positiva, lo que me hizo pensar en que igual lo que necesitamos es más gente hablando al respecto, más gente demostrando que no es algo que tiene que darnos vergüenza, ni mucho menos… Y bueno, es que aunque no lo hubiese sido, era algo que hacía no por mi. ¡Que bonito poderle dedicar no sólo blog posts, sino ratos de conversación, y de oración! Te hace sentir más cerca, más cerca de tu propósito.

¿Qué tiene que ver eso con el adviento? Pues los que me conocen pensarán que escribí el título, comencé a escribir y me fui por las ramas, se me olvidó lo que quería escribir. Y confieso ¡No están del todo equivocados!. Escribí el título sin pensarlo mucho, es la época y también porque hace poco en otra conversación alguien pregunto “¿qué es el adviento?” y esa vez, me quedé callada… (algo de la Iglesia, escuché que alguien dijo). ¿por qué me quedé en silencio? No lo sé.. mal. mal mal. Tendría que haber salido a preguntarle “¿sabes lo que es navidad?” o preguntarle lo que era la navidad para ella.

Probablemente, me quedé callada porque no sabía como explicarle… (ya me cuesta que la gente me entienda cuando tengo mis ideas claras!) Cunado hasta ahora leyendo un artículo de una revista, me quedo claro: no se trata de complicarse tratando de explicarlo, la misma palabra lo dice.

Adviento, la palabra latina para “llegada”, nos recuerda que Dios entró en la carne humana. Emmanuel. Dios está con nosotros y para nosotros.

El adviento nos llama a eliminar las distracciones y a entrar en la presencia de Dios para enfrentarnos a la realidad de nuestras vidas y del mundo, sin imporar cuán feo sea. El Espíritu susurra para que derramemos nuestro dolor, confusión, resentimiento, ira, miedo y ansiedad. (1 Pedro 5:7) Y nos damos cuenta de lo desesperadamente que el mundo le necesita. Aunque nos enfrentamos a circunstancias dolorosas, fracasos personales y acontecimientos mundiales traumáticos, el espíritu de Jesús nos recuerda que no debemos perder la esperanza. (les dejo un link por aquí)

Y es que aquel niño nacido de una virgen en un pesebre, hace más de 2,000 años, garantiza que Dios está con nosotros, no contra nosotros. Cristo ha venido a redimirnos a nosotros y a nuestro mundo caído y quebrantado. Y podemos estar seguros de que Él está en control de todo lo presente y de todo lo por venir.

Así es que si les pasa lo mismo que a mí, o nos cuesta explicarnos. La respuesta es muy fácil: El adviento es la llegada, es la garantía de que Dios ha estado, está y estará.

– Cami


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